Evolución de la Terapia Floral I: El Dr. Bach descubre los dones ocultos de la naturaleza
- Flor del Alma
- 4 abr 2021
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Actualizado: 3 may 2021
(Texto extraĆdo del 7mo capĆtulo del libro "Cura EnergĆ©tica" del Dr. Richard Gerber lanzado en 1988. TĆtulo original: Aprendiendo a curar con los remedios florales: El doctor Bach descubre los dones ocultos de la Naturaleza).
El doctor inglĆ©s Edward Bach es una de las autoridades mĆ”s respetadas en el campo de las aplicaciones curativas de las esenciales florales. Fue un prestigioso mĆ©dico homeópata que ejerció en Londres durante la primera mitad del siglo xx, y se le atribuye el descubrimiento de los hoy famosos remedios florales de Bach, utilizados por los profesionales de la salud en todo el mundo. Dichas esencias florales se emplean para el tratamiento de muy diversos desórdenes emocionales y temperamentales. Al igual que los remedios homeopĆ”ticos, las esencias florales contienen cantidades minĆŗsculas de sustancia fĆsica, ya que se consideran como remedios vibracionales puros. Su gran difusión inaugura el camino para el desarrollo de la curación por medio de las esencias florales como una de las vĆas especializadas de la terapia energĆ©tica sutil. En materia mĆ©dica, el doctor Bach ha sido un gran innovador y el primero que intuyó la relación entre estrĆ©s, emotividad y enfermedad decenios antes de que la mayorĆa de sus colegas se plantearan siquiera la cuestión. A partir de este enfoque inicial de los desórdenes emocionales como factores coadyuvantes de la enfermedad, el doctor Bach se propuso hallar medios que fuesen naturales y sencillos para lograr que las personas recobrasen la armonĆa y el equilibrio. Su bĆŗsqueda de la curación a travĆ©s de la naturaleza le condujo a valorar las propiedades curativas de los remedios homeopĆ”ticos, y mĆ”s tarde las de las esencias de las flores.

Antes de convertirse en homeópata activo, Bach habĆa sido mĆ©dico ortodoxo, especialista en bacteriologĆa de un gran hospital de Londres. Uno de sus primeros descubrimientos en este campo estuvo relacionado con la presencia de determinados tipos de bacterias en el tracto gastrointestinal de personas que padecĆan diversas enfermedades crónicas. Bach logró identificar cierto nĆŗmero de bacterias que contaminaban la flora intestinal produciendo exacerbaciones periódicas de algunas afecciones crónicas muy molestas como la artritis y los dolores reumĆ”ticos- Si como se sospechaba dichas bacterias agravaban esas molestias crónicas, entonces debĆa ser posible vigorizar las defensas inmunológicas de los pacientes afligidos por aquĆ©llas frente a estos microorganismos, con el consiguiente alivio de su sintomatologĆa. Bach conjeturó que la inoculación con vacunas preparadas a partir de esas bacterias intestinales podrĆa surtir el efecto deseado, favoreciendo la eliminación de las toxinas bacterianas responsables de la dolencia crónica. FundĆ”ndose en esa hipótesis Bach elaboró vacunas con cultivos atenuados de los gĆ©rmenes patógenos intestinales identificados como responsables de las citadas recidivas. Administradas en inyección a los pacientes de diversas dolencias crónicas, las vacunas produjeron mejorĆas significativas de los sĆntomas artrĆticos y otros de carĆ”cter crónico.

Poco despuĆ©s de este descubrimiento Bach tuvo oportunidad de leer El órganon de la medicina, es decir el famoso tratado en el que Hahnemann expuso los fundamentos de la homeopatĆa. Bach simpatizó enseguida con las ideas de la prĆ”ctica homeópata; al fin y al cabo, su propia idea de administrar muy pequeƱas dosis de sustancia tóxica para curar una enfermedad era bastante similar a los principios homeopĆ”ticos de Hahnemann. Bach habĆa llegado a sus conclusiones empĆricamente, a travĆ©s de un proceso de error y nuevo ensayo. AdemĆ”s le interesaba encontrar un mĆ©todo alternativo para administrar sus vacunas, ya que la inyección subcutĆ”nea solĆa producir fuertes reacciones locales. Bach decidió preparar concentraciones homeopĆ”ticas de las bacterias intestinales asociadas con aquellas dolencias, para su administración en dosis sublinguales. Cuando algunos pacientes hubieron tomado la medicina por esta vĆa oral, los resultados fueron mucho mĆ”s notables que los obtenidos hasta entonces con las vacunas inyectables. En total Bach clasificó hasta siete tipos de bacterias vinculados con enfermedades crónicas, y los utilizó en preparaciones homeopĆ”ticas que se llamaron Ā«los siete nosodes de BachĀ» (vĆ©ase en el capĆtulo 6 una discusión algo mĆ”s detallada sobre los bionosodes).
MĆ”s o menos hacia la misma Ć©poca Bach hizo otro descubrimiento curioso, y fue que los pacientes portadores de uno de aquellos siete tipos de bacterias patógenas intestinales se caracterizaban por otros tantos tipos de personalidad o temperamentos diferentes. Le pareció que cada uno de los siete tipos de bacterias correspondĆa a una personalidad determinada y distinta de las demĆ”s. BasĆ”ndose en esta observación, Bach reorientó los tratamientos a base de nosodes que administraba a sus pacientes, y se puso a asignarlos estrictamente en relación con los temperamentos emocionales que hallaba en ellos. Es decir, que no hacĆa caso de los aspectos fĆsicos de la enfermedad, sino que se fijaba exclusivamente en los sĆntomas mentales que habĆa relacionado con cada tipo de nosode. Este mĆ©todo le supuso a Bach Ć©xitos clĆnicos muy superiores a sus propias expectativas.
DespuĆ©s de algĆŗn tiempo dedicado a perfeccionar sus tĆ©cnicas y sus anĆ”lisis de los tipos de personalidad, Bach tuvo otra de sus profundas intuiciones, y dedujo que, si bien los individuos del mismo grupo caracterológico no adolecerĆan necesariamente de las mismas enfermedades, en cambio, enfrentados a cualquier tipo de agente patógeno reaccionarĆan ante la dolencia de una manera parecida; es decir que las personas del mismo grupo de personalidad exhibirĆan al enfermar los mismos comportamientos y estados de Ć”nimo, cualquiera que fuese la afección. En consecuencia, bastarĆa con categorizar las caracterĆsticas mentales y emotivas del paciente para averiguar el remedio mĆ”s aplicable a la curación de su dolencia crónica. Lo que habĆa intuido correctamente Bach era que los diferentes factores emocionales y rasgos de la personalidad contribuyen a la predisposición general patológica. Entre esos factores, los mĆ”s significativos eran el miedo, las actitudes negativas y demĆ”s tendencias por el estilo. Es reciente la atención de la ciencia mĆ©dica a este notable vĆnculo entre la enfermedad y la vida emotiva; pero Bach habĆa llegado a esta conclusión mĆ”s de 50 aƱos antes de que existieran las actuales investigaciones psiconeuroinmunológicas.
A Bach le desagradaba tener que administrar nosodes preparados a partir de agentes patógenos, pareciĆ©ndole que debĆa ser posible hallar en la naturaleza diversos remedios vibracionalmente anĆ”logos, que reprodujeran los efectos de aquellos nosodes, o los superasen incluso en cuanto a eficacia terapĆ©utica. De esta manera se lanzó a la bĆŗsqueda de agentes naturales cuya eficacia residirĆa, no en la acción sobre la patologĆa ya establecida, sino mejor en sus efectos sobre los precursores emocionales de la dolencia. MĆ”s tarde los halló en las esencias de determinadas flores. Bach llegó a identificar 38 esencias en total, de las cuales la 38.a era una mixtura floral combinada, familiarmente conocida como Ā«remedio de emergenciaĀ» (rescue remedy).
Entendió tambiĆ©n Bach correctamente que la relación dolencia-personalidad era efecto de patrones energĆ©ticos disfuncionales de los cuerpos sutiles. Consideraba que la enfermedad era el reflejo de una disonancia entre la personalidad fĆsica y el Yo Superior o alma. Las muestras de esa falta de armonĆa interior podĆan verse en determinados rasgos mentales y exteriorizaciones del individuo, Y llegó a la conclusión de que esta disonancia mental y energĆ©tica entre la personalidad fĆsica y el Yo Superior prevalecĆa sobre el proceso concreto de la dolencia.
Las energĆas vibracionales sutiles de las esencias florales podĆan ser Ćŗtiles para reconducir los patrones emotivos disfuncionales, supuso Bach. Al mejorar la sintonĆa de la personalidad fĆsica con las energĆas del Yo superior era de esperar que se alcanzase una mayor armonĆa individual, manifestada a travĆ©s de la paz interior y las expresiones de la alegrĆa de vivir. Corregidos estos factores emocionales, se ayudaba a los pacientes a mejorar su vitalidad fĆsica y mental, y ello contribuirĆa a la resolución de cualquier dolencia fĆsica. Esta relación entre la personalidad fĆsica y el Yo Superior, para Bach se basaba en una filosofĆa de la reencarnación. Citando al propio autor:
Nunca se insistirĆ” demasiado en que cada Alma encarnada aquĆ abajo obedece a la intención concreta de adquirir experiencia y sabidurĆa, y de perfeccionar su personalidad tendiendo a los ideales seƱalados por aquĆ©lla. Que todos recuerden que el Alma de cada uno le ha fijado una misión especial, y que en caso de incumplimiento, aunque sea inconsciente, inevitablemente resultarĆ” un conflicto entre su Alma y su personalidad, el cual necesariamente se manifestarĆ” en forma de desórdenes fĆsicos [...].
Es sabido desde tiempo inmemorial que la Naturaleza ofrece Medios Providenciales para la prevención y la curación de las enfermedades, por mediación de hierbas, plantas y Ć”rboles que ella divinamente ha enriquecido, concediĆ©ndoles el poder para curar toda clase de enfermedades y de padecimientos. Cuando se trata un caso con esa clase de remedios no se repara en la naturaleza de la enfermedad; es el individuo lo que se trata, y cuando el se repone la enfermedad desaparece, expulsada por la acumulación de salud. Y por ser la mente !a parte mĆ”s delicada y sensible del cuerpo, en donde se revela el origen y el curso de la enfermedad con mucha mĆ”s claridad que en el organismo, es la constitución mental lo que observamos para que nos guĆe en la elección del remedio o remedios necesarios [...].
Ante nosotros surge un nuevo y mejor arte de la curación. Hace cien aƱos, la HomeopatĆa de Hahnemann fue un primer destello de claridad despuĆ©s de una larga noche de tinieblas, y es posible que todavĆa tenga un destacado papel que desempeƱar en la medicina del futuro [...].
Cuando volvemos nuestra atención hacia el problema de la curación comprendemos que en esto también hay que seguir la marcha de los tiempos, que los métodos del materialismo grosero deben ceder su lugar a una ciencia fundada en las realidades de la Verdad y regida por las mismas leyes divinas que gobiernan nuestra propia naturaleza [...].
El materialismo olvida que por encima del plano fĆsico existe un factor que, en el decurso normal de la vida, protege a cada individuo o le hace susceptible frente a la enfermedad, sea de la naturaleza que sea. El miedo, por el efecto deprimente que ejerce sobre nuestra mentalidad, introduce una disonancia en nuestros cuerpos fĆsico y magnĆ©tico, abriendo paso entonces a. la invasión [bacteriana]. La verdadera causa de las enfermedades ha de buscarse en nuestra propia personalidad [...].
[En el futuro,] la curación pasarĆ” del dominio de los mĆ©todos fĆsicos para el tratamiento del cuerpo fĆsico a los planos de lo espiritual y lo mental; al aportar la armonĆa entre el Alma y la mente se producirĆ” la curación erradicando la causa bĆ”sica y real de la dolencia y permitiendo luego completar la curación del cuerpo mediante los medios fĆsicos que todavĆa sean necesarios.
Bach comprendió la relación energĆ©tica de la mente superior con las cualidades magnĆ©ticas de los cuerpos sutiles superiores. Como hemos comentado en capĆtulos anteriores, las cualidades mentales y emocionales que se expresan a travĆ©s del cerebro y del sistema nervioso fĆsico son producto de los influjos energĆ©ticos de los cuerpos etĆ©reo, astral y mental. Por la acción energĆ©tica sobre estos cuerpos superiores que poseen las esenciales florales, sus efectos a fin de cuentas se transmiten al cuerpo fĆsico.
Para averiguar los efectos de las diferentes flores Bach se fijo en cómo le afectaban a Ć©l, ya que era un Ā«sensitivoĀ» psĆquico. Debido a su exceso de sensibilidad a veces se veĆa obligado a aislarse y evitar las multitudes y las calles abarrotadas de Londres, por resultarle fatigosa y demasiado conflictiva la vida de la capital. Mientras se hallaba en una casa de campo convaleciendo de una enfermedad que estuvo a punto de quitarle la vida, durante sus largos paseos Bach se puso a buscar los remedios que nos ofrece la Naturaleza. Su sensibilidad a las energĆas sutiles era tan grande que le bastaba rozar con los dedos el rocĆo matutino sobre la flor, o llevarse un pĆ©talo a los labios, para captar los posibles efectos terapĆ©uticos de la planta; debido a esa gran sensibilidad, cuando se exponĆa a una flor determinada experimentaba todos los sĆntomas fĆsicos y los estados emocionales de los que era antĆdoto la esencia de aquĆ©lla. El proceso de la averiguación de los 38 remedios florales fue tan agotador para la constitución fĆsica y emocional de Bach, que Ć©ste tuvo una muerte relativamente prematura, falleciendo en 1936 a la edad de 56 aƱos.

ā Bach buscó tambiĆ©n un mĆ©todo para preparar aquellas esencias vibracionales sin tener que recurrir al laborioso mĆ©todo homeopĆ”tico de pulverizar la planta y elaborar las potencias sucesivas. (VĆ©ase en el capĆtulo 2 cómo se preparan los remedios homeopĆ”ticos.) Tras recoger el rocĆo matutino de las flores que recibĆan la luz del sol, asĆ como el de las que se hallaban todavĆa en los rincones umbrĆos, examinó ambas sustancias para ver si presentaban diferencias en cuanto a su capacidad para afectar a sus cuerpos energĆ©ticos sutiles. Al comparar ambas soluciones descubrió que el agua de las flores que habĆan estado expuestas a la luz del sol poseĆa efectos energĆ©ticos mĆ”s pronunciados. Con gran satisfacción por su parte, descubrió que bastaba colocar flores de una especie determinada en la superficie de un recipiente lleno de agua de manantial para obtener una poderosa tintura vibracional tras dejarlo varias horas a la luz del sol. Los efectos sutiles de la luz solar eran el factor crĆtico que acumulaba en el agua la impronta energĆ©tica de la signatura vibracional de la flor, lo que quizĆ”s tenga que ver con las cualidades energĆ©ticas sutiles de la luz solar aludidas por los hindĆŗes con el nombre de Ā«pranaĀ».

Los remedios florales de Bach se utilizaron para tratar las reacciones emocionales ante la enfermedad asĆ como los temperamentos responsables de la patologĆa celular a largo plazo. Por ejemplo, cuando un paciente manifestaba un temor comĆŗn, es decir una fobia, se le administraba esencia de Mimulus. A los individuos afectados por cualquier tipo de conmoción se les prescribĆa una tintura de la flor llamada Estrella de Navidad (Star of Betlehem). Los afligidos "por graves problemas de indecisión paralizantes de la voluntad hallaban alivio en la esencia obtenida de la flor de Scleranthus. Las maquinaciones obsesivas parecen disminuir cuando se trata a los pacientes con esencias elaboradas a partir de la flor de castaƱo de Indias (White Chestnut).
Mediante los remedios florales de Bach muchos terapeutas han logrado Ć©xitos clĆnicos, en especial la resolución de patrones muy arraigados de trastornos emocionales y disfunciones de la personalidad. A diferencia de los tratamientos convencionales con fĆ”rmacos, que actĆŗan exclusivamente en el plano fĆsico de la patologĆa celular, los patrones energĆ©ticos contenidos en las esencias florales actĆŗan a nivel de los vehĆculos emocional, mental y espiritual. Los cuerpos sutiles influyen sobre el cuerpo fĆsico por cuanto alteran la susceptibilidad de Ć©ste a las enfermedades aportadas por cualquier agente patógeno interno o externo. Lo que hacĆa Bach con sus esencias florales, por tanto, era tratar de mejorar las defensas de sus pacientes creando armonĆa interna y potenciando los sistemas energĆ©ticos superiores por donde el ser humano se vincula con su yo superior; de hecho los remedios florales de Bach tenĆan escaso efecto directo sobre los sistemas celulares del organismo fĆsico. Existen no obstante otros tipos de esencias florales que pueden modificar directamente los desequilibrios celulares del cuerpo fĆsico a travĆ©s de la interacción con diferentes niveles de la anatomĆa energĆ©tica sutil de los humanos.

DespuĆ©s del fallecimiento de Bach en 1936, el Dr. Edward Bach Healing Centre de Inglaterra continuó con la preparación de las esencias florales con arreglo a la metodologĆa exclusiva descubierta por aquel innovador. En Europa y Estados Unidos vanas escuelas naturópatas empezaron a utilizar los remedios florales de Bach siguiendo los criterios emocionales y mentales establecidos por el creador, y se realizaron experimentos de varios tipos empleando distintas flores naturales. Pero no fue hasta el decenio de los setenta cuando tuvo lugar el desarrollo de series completamente nuevas de esencias curativas derivadas de las flores.
En 1979 Richard Katz fundó la Flower Essence Society (FES). Con esta institución los investigadores y terapeutas de las esencias florales dispusieron de un centro en donde estudiar e intercambiar informaciones sobre el uso de las esencias. Andando el tiempo, esto condujo a la introducción de varias esencias nuevas, preparadas a partir de especies florales oriundas de Estados Unidos (y en especial de California, donde tiene su sede la FES). El grupo de trabajo de la FES publicó datos acerca de diferentes métodos para el empleo de los remedios florales de Bach asà como de las nuevas esencias, divulgadas bajo el nombre de esencias FES.

El descubridor de estas esencias FES fue Richard Katz, el fundador de la sociedad. La selección y formulación de cada una fue realizada por Katz confiando en su intuición, modificada por la experiencia y en colaboración con un pequeƱo grupo local de terapeutas. Las informaciones clĆnicas recogidas por Katz indicaron que las nuevas esencias eran especialmente adecuadas para los procesos de plenitud interior e iluminación espiritual, funcionando como catalizadores susceptibles de facilitar la resolución de determinados bloqueos psicoenergĆ©ticos como las fobias sexuales y otros muchos aspectos relativos a la vida Ćntima,, la sensibilidad y el desarrollo psĆquico y espiritual. En relación con las esencias concretas se hizo un gran acopio de conocimientos obtenidos bajo la guĆa intuitiva o canalizada de distintas fuentes psĆquicas, asĆ como mediante el empleo de la facultad radiestĆ©sica con ayuda del pĆ©ndulo. Con estos procedimientos de recopilación de informaciones intuitivas fue posible recoger muchos datos sobre la aplicación de las esencias; los detalles y progresos de estos trabajos fueron recogidos y publicados en un Flower Essence Journal, de publicación no periódica, pero no se dispuso de un texto definitivo sobre los aspectos terapĆ©uticos y energĆ©ticos sutiles de las esencias florales hasta la compilación escrita por Gurudas, un investigador de Boulder (Colorado).
CONTINUARĆ...
