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¿Porqué nos es difícil cambiar?

Actualizado: 3 may 2021

Un psicoanalista hablaría de “resistencia” pero creo que además de esa lectura psicológica, sería importante incluir una visión fisiológica. Nuestro cerebro está conformado por “sistemas”. Las rutinas cotidianas y las cosas habituales que hacemos hace mucho tiempo, terminan creando caminos-redes neuronales, que aparentemente facilitan nuestra vida (porque podemos hacer cosas en “piloto automático”). Sin embargo, en ese proceso perdemos la energía de nuestra atención que es con la que accedemos a la posibilidad de aprender otras cosas. ¡Te imaginas si cada vez que tengas que decidir hacer algo, tengas que preguntar ¿cómo lo hago?!


Y aunque parece contradictorio esa “automatización” en la que funciona el cerebro no es buena, nos produce desventajas ya que los aspectos más directamente comprometidos, no son los ligados al campo racional y si, a los relacionados con nuestro campo emocional. En consecuencia, dejamos de vivir nuestra realidad en el Aquí y el Ahora. En su lugar “aprendemos” a vivir en estado de ansiedad. Dejamos de apreciar y valorar lo que tenemos, damos por garantizadas ciertas cosas, para que finalmente aun de modo inconsciente terminemos auto saboteando cualquier esfuerzo que realicemos por cambiar, mismo siendo muy necesario y, que lo queramos desesperadamente.


En resumen, nuestro cerebro está “cableado” de tal forma que, ante cualquier estímulo, automáticamente nos llevará a lo seguro, a lo ya conocido. Y es que ante la “amenaza” que puede significar un pequeño cambio, no existe camino neuronal. Lo que significa que ¡entonces puede ser creado! Y esa posibilidad solo dependerá de cuál sea nuestra disposición para aprender de forma creativa, lo nuevo.


Esa es la razón por la que cuando empezamos actividades como, una nueva dieta o rutina de ejercicios, luego que pasa la novedad y disminuye el rush de las endorfinas liberadas al inicio, decaemos y desistimos abandonando la propuesta, aunque sea importante y necesaria. Ejemplos: en caso de medicamentos, olvidamos tomarlos; si hay que continuar un tratamiento, es difícil recordar volver a marcar una próxima cita, etc. Pero como siempre pasa, tarde o temprano volverá a surgir alguna situación de crisis o conflicto que nos haga notar, que necesitamos ayuda para cambiar.


Esa situación generalmente vendrá acompañada por una crisis de gran descarga emocional. Y es que, aunque contradictorio, hay una parte de cada uno de nosotros que raciocina “si me mantuve vivo(a)hasta ahora, ¡no lo hice tan mal! Voy a continuar igual…”. Y entonces… ¿cómo se puede cambiar lo que debemos cambiar?


Herramientas y métodos hay muchos: Psicoterapia, Esencias Florales, Homeopatía, Yoga, Meditación, etc. Cualquier método que escojas, que te permita oírte a ti mismo y crear nuevos caminos neuronales funciona. ¿Cómo hacer? Pues es fundamental que busques nuevas experiencias, que hables con otras personas, que aprendas o le permitas a tu cuerpo moverse de maneras nuevas o cambies tu alimentación, porque será nueva información que introduzcas a tu cuerpo.


Cambiar hábitos y conductas negativas no es fácil. Pero facilita si somos claros en nuestra intención y estamos comprometidos(as) con el cambio a nivel consciente. ¡La responsabilidad es toda tuya, así como también los beneficios del proceso! ¡Anda, ponte en marcha otra vez… y no desanimes!



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